Físico electromagnetismo
Michael Faraday soñó un futuro donde la electricidad dejara de ser un espectáculo de laboratorio y se convirtiera en una herramienta cotidiana al servicio de todos. Nació el 22 de septiembre de 1791 en Newington, en una familia humilde, y trabajó de joven como encuadernador. Autodidacta, leyó vorazmente los libros que pasaban por sus manos y asistió a conferencias en la Royal Institution, donde impresionó a Humphry Davy y fue contratado como asistente. Sin una educación universitaria tradicional, su arma fue la experimentación ingeniosa y disciplinada.
En 1831 descubrió la inducción electromagnética: al mover un imán dentro de un bobinado, o al variar un campo magnético cercano, se genera una corriente eléctrica. Este principio es la base de dinamos y generadores que aún hoy producen la mayor parte de la electricidad del mundo. Faraday formuló también las leyes de la electrólisis, estableciendo relaciones cuantitativas entre la corriente eléctrica y las sustancias liberadas en las reacciones químicas. Exploró fenómenos como el diamagnetismo y la rotación magnética de la luz, sugiriendo que la electricidad, el magnetismo y la óptica estaban conectados mediante campos continuos.
Además de su trabajo de laboratorio, Faraday fue un gran comunicador. Sus conferencias navideñas para jóvenes en la Royal Institution se hicieron legendarias por su claridad y capacidad de asombro, acercando la ciencia a un público amplio. Rechazó títulos nobiliarios y se mantuvo fiel a una vida sencilla y a sus convicciones religiosas. Murió el 25 de agosto de 1867. Hoy, su nombre está asociado a unidades y leyes fundamentales del electromagnetismo, y su sueño de una electricidad accesible se ve realizado en cada red eléctrica y en cada motor que mueve la sociedad moderna.