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La Sociedad de la Ignorancia

La Sociedad de la Ignorancia

  • 20/01/2015
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Durante el mes de octubre del 2007 tuve ocasión de asistir a la asignatura de la Teoría de los Conjuntos borrosos o la Teoría de la Incertidumbre, materia optativa para el Doctorado en Ciencias Económicas y Financieras que cada año se imparte en la Universidad de Barcelona. Se trata de una disciplina compleja que, para poder ser asimilada adecuadamente, requiere del alumno una considerable formación previa en matemáticas, y que además tiene una utilidad práctica muy limitada.

De la misma manera cuando impartía clases de Investigación de Operaciones en la Facultad Politécnica en la Maestría de Educación Superior con mención en Matemáticas y física los años recientes, los postgraduantes deben tener el conocimiento previo en matemáticas y física.

Pues bien, durante el periodo de tiempo que duran las clases nunca hubo más de cinco personas en el aula, incluyendo al docente. En algún momento llegaron a ser un dúo. Debo aclarar aquí que el profesor asistió siempre a clases y expuso la materia de forma magistral, aparentemente insensibles al desánimo que, desde mi punto de vista, debe provocar la visión de un auditorio tan reducido. En los años posteriores el panorama no ha variado sustancialmente. El número de jóvenes que experimentan el deseo de estudiar y entender las matemáticas y física avanzada se pueden contar con los dedos de una mano.

Así pues, la falta de interés por estudiar matemática, física, u otras materias abstractas, complejas y con escaso recorrido en el mundo laboral, vendría a poner de manifiesto una inclinación colectiva creciente hacia lo pragmático y un desinterés por el conocimiento como fin en sí mismo. Y también podríamos pensar, en este caso, que no hay nada de preocupante en todo ello si no fuera porque implica cierta contradicción entre la realidad del mundo en que vivimos, una nueva utopía denominada Sociedad del Conocimiento.

En realidad, la elección de los jóvenes no es más que el reflejo de las prioridades de la sociedad. Se trata de un buen indicador porque nos muestra tendencias generales que, en algunos casos, aún no

La Sociedad del Conocimiento, fue acuñada en 1969 por Peter Drucker para designar una idea concreta y perfectamente delimitada. Drucker, experto en management empresarial, dedicó un capítulo de su libro La Era de la Discontinuidad a «La Sociedad del Conocimiento», en el cual desarrollaba, a su vez, una idea anterior, apuntada en 1962 por Fritz Machlup, la de “Sociedad de la Información. Drucker invirtió la máxima de que “las cosas más útiles, como el conocimiento, no tienen valor de cambio” y estableció la relevancia del saber cómo factor económico de primer orden, es decir, introdujo el conocimiento en la ecuación económica y lo mercantilizó. Dejó claro, además, que lo relevante desde el punto de vista económico no era su cantidad o calidad sino su capacidad para generar riqueza, su productividad.

Pero abandonemos ahora la visión del conjunto, el análisis macro, y centrémonos en el objeto principal del presente artículo, las implicaciones del nuevo contexto sobre la unidad básica de la estructura social: el individuo. El discurso actual da por sentado que las nuevas herramientas para manipular y acceder a la información nos van a convertir en personas más informadas, con más opinión propia, más independientes y capaces de entender el mundo que nos rodea, ser libre pensantes y contar con razonamiento crítico, una suposición que pone de manifiesto las connotaciones utópicas del concepto Sociedad del Conocimiento.

Veinticinco siglos después de que Platón planteara el mito de la caverna, seguimos interpretando la inclinación a adquirir conocimiento como una actitud deseable. La lectura es un hábito que se intenta fomentar entre niños y adultos, y aunque no sabríamos decir muy bien porqué, consideramos positivo mirar documentales o asistir al teatro, entendidas como actividades que nos obligan a reflexionar, a utilizar la razón.

Sin duda, cierto tipo de conocimiento de bajo contenido reflexivo se incrementa constantemente en todos nosotros cuando dedicamos un buen número de horas a inundar nuestro cerebro con información proveniente del televisor o de Internet. Y también se incrementa, en algunas personas, el conocimiento altamente especializado o aquel necesario para desarrollar actividades tecnológicamente complejas. Pero el tipo de conocimiento que subyace de forma subliminal tras la utopía de una Sociedad del Conocimiento, el conocimiento a través de la razón que debería proporcionarnos una mejor y más completa comprensión de la realidad, disminuye. Vivimos, gracias a la tecnología, en una Sociedad de la Información, que ha resultado ser también una Sociedad del Saber, pero no nos encaminamos hacia una Sociedad del Conocimiento sino todo lo contrario. Las mismas tecnologías que hoy articulan nuestro mundo y permiten acumular saber, nos están convirtiendo en individuos cada vez más ignorantes.

Tarde o temprano se desvanecerá el espejismo actual y descubriremos que, en realidad, nos encaminamos hacia una Sociedad de la Ignorancia.

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198 Comentarios
Luis René Ribera Arias

Luis René Ribera Arias

04/07/2025, 20:39:04

Estamos rodeados de información, pero cada vez entendemos menos. Tenemos todo al alcance, pero no nos tomamos el tiempo de analizar nada. La tecnología nos da muchas facilidades, sí, pero si no la usamos con cabeza, terminamos repitiendo cosas sin entenderlas. Lo triste es que estamos perdiendo las ganas de aprender por aprender.

Sebastian Soto Hiraghua

Sebastian Soto Hiraghua

03/07/2025, 16:51:39

Aunque la tecnología nos brinda acceso a gran cantidad de información, puede llevarnos a una comprensión superficial si no se usa con criterio. Es esencial cultivar hábitos como la lectura, ver documentales o asistir al teatro para desarrollar un pensamiento crítico y profundo. De lo contrario, corremos el riesgo de formar una Sociedad de la Ignorancia, perdiendo el valor de una auténtica Sociedad del Conocimiento.

Richard Antonio Treviño Escobar

Richard Antonio Treviño Escobar

03/07/2025, 06:33:51

es triste ver que pocos jóvenes se interesan por materias difíciles como matemáticas o física, aunque vivimos en una época que necesita justo ese conocimiento nos hace pensar en cómo podemos motivar a aprender por el simple valor de saber, no solo por lo útil que sea

Joaquin Roca Winkelman

Joaquin Roca Winkelman

03/07/2025, 06:23:34

Hoy en día, los jóvenes tienen al alcance una herramienta poderosa: la tecnología. Con un clic pueden aprender lo que generaciones pasadas soñaban saber. Pero muchos se ven frenados por el aburrimiento, la flojera o la distracción constante. El problema ya no es la falta de acceso, sino la falta de enfoque. La tecnología abre puertas, pero depende de cada uno tener la voluntad de cruzarlas.

Flavia Figueredo Rivero

Flavia Figueredo Rivero

03/07/2025, 05:59:10

El artículo critica la paradoja de vivir en una era tecnológicamente avanzada donde el conocimiento es accesible como nunca antes, pero el interés por el saber profundo y reflexivo va en descenso, a pesar del ideal de una “Sociedad del Conocimiento”, prevalece una actitud pragmática que relega disciplinas como matemáticas y filosofía por su aparente inutilidad laboral. Se advierte que la tecnología, lejos de acercarnos al pensamiento crítico, nos lleva a una superficialidad informativa que podría desembocar en una preocupante “Sociedad de la Ignorancia”.

Franco Andre Quiroz Torrez

Franco Andre Quiroz Torrez

03/07/2025, 05:39:15

Este artículo argumenta que, a pesar de la "Sociedad del Conocimiento", hay un desinterés creciente por el conocimiento profundo. La priorización de lo pragmático y la sobreabundancia de información superficial, gracias a la tecnología, nos están llevando paradójicamente hacia una "Sociedad de la Ignorancia", donde la comprensión real disminuye.

Kiara Ortiz Yañez

Kiara Ortiz Yañez

02/07/2025, 22:50:51

Este artículo nos habla sobre la sociedad de la ignorancia que nos invita a reflexionar como el acceso a la información y la tecnología nos engaña frecuentemente ya que el conocimiento obtenido no es su pensamiento crítico ni un entendimiento profundo de la realidad, atraves de la experiencia del autor en la educación se destaca el desinterés de los jóvenes por materias complejas como matemáticas y física lo que refleja desinterés por superarse.
muchas personas han dejado de esforzarse y han quedado atrás ya que todo lo facilita la tecnología

Bianca Ahsly Rico Gareca

Bianca Ahsly Rico Gareca

02/07/2025, 18:50:17

Me resulta muy interesante el concepto que presenta el artículo al hablar de una “Sociedad de la Ignorancia”: aunque vivimos en una época saturada de información, esa abundancia no se traduce en verdadero conocimiento, sino en superficialidad. Me gusta cómo destaca los peligros de esta hiperconexión, que muchas veces fragmenta más que conecta a las personas . Es un llamado a recuperar una mirada más crítica y profunda en tiempos de exceso informativo.

Jesús Antonio Suárez Montero

Jesús Antonio Suárez Montero

01/07/2025, 01:59:00

Este Articulo me parece sumamente valioso porque nos invita a reflexionar sobre una gran paradoja de nuestra época: creemos estar en la “Sociedad del Conocimiento” gracias al acceso masivo a la información, pero en realidad muchas personas parecen alejarse del conocimiento profundo y crítico. El autor describe cómo cada vez menos estudiantes se interesan por disciplinas abstractas y complejas, como la matemática o la física, porque no son rentables o “útiles” en el mercado laboral. Esto revela una mentalidad social orientada solo a lo práctico y a lo inmediato, perdiendo de vista el valor del conocimiento como fin en sí mismo.

Me llamó mucho la atención cómo conecta esta tendencia con el concepto de Peter Drucker sobre la mercantilización del conocimiento, destacando que ahora importa más la productividad económica del saber que su calidad o profundidad. A la larga, esto termina fomentando una sociedad donde acumulamos datos superficiales (gracias a la tecnología), pero no desarrollamos la capacidad de reflexión crítica, ni la comprensión verdadera de la realidad.

Coincido con el autor en que, si no cambiamos esta mentalidad, el resultado puede ser una “Sociedad de la Ignorancia”, donde las personas, aunque rodeadas de información, sean cada vez más incapaces de pensar, cuestionar y razonar de forma autónoma. Esto es peligroso porque nos vuelve vulnerables a la manipulación y nos priva de libertad intelectual. Me parece un llamado de atención necesario y urgente para replantear nuestras prioridades educativas y culturales

Diego Flores Dávila

Diego Flores Dávila

30/06/2025, 21:09:46

Vivimos en una época de cambios constantes, pero la falta de interés por aprender es evidente. Muchos estudiantes solo buscan aprobar con lo mínimo, sin aprovechar las oportunidades, lo que se ha vuelto una situación común para los profesores.